Imagina caminar por un bosque pantanoso hace 66 millones de años. De repente, ves una criatura del tamaño de un camión grande. Tiene una cabeza enorme con tres cuernos afilados y un escudo gigante de hueso que le cubre el cuello. Este es el Triceratops, uno de los dinosaurios más reconocibles que jamás haya caminado sobre la Tierra. Su nombre significa literalmente "cara con tres cuernos" y vivió durante el período Cretácico tardío en lo que hoy es el oeste de América del Norte.
El Triceratops era un portento de fuerza. Los adultos podían medir hasta 30 pies (9 metros) de largo y pesar cerca de 12,000 libras (unas 5.4 toneladas), casi lo mismo que un elefante africano moderno. Sus rasgos más famosos eran sus dos largos cuernos sobre las cejas, que podían alcanzar un metro de longitud, y un cuerno más corto sobre el hocico. Detrás de estos cuernos se extendía una ancha gola ósea. Aunque la gola parecía una armadura, los científicos creen hoy en día que pudo haber servido para algo más que protección. Pudo haber ayudado al dinosaurio a regular su temperatura corporal o haber servido para atraer pareja luciendo colores brillantes.
A pesar de su aspecto feroz, el Triceratops era un herbívoro. Pasaba sus días comiendo plantas de baja altura como helechos, cícadas y palmeras. En lugar de dientes afilados para cazar, tenía un pico duro parecido al de un loro para cortar la densa vegetación. Dentro de sus mandíbulas, tenía cientos de dientes organizados en grupos llamados "baterías dentales". Mientras masticaba, estos dientes trituraban las fibras vegetales más duras y le crecían dientes nuevos constantemente para reemplazar a los desgastados.
Al vivir en la misma época que el imponente Tyrannosaurus rex, el Triceratops necesitaba formas de mantenerse a salvo. Las pruebas fósiles, como marcas de mordeduras en huesos de Triceratops, demuestran que estos dos gigantes a menudo se cruzaban en el camino. Un Triceratops podía usar sus cuernos para defenderse de los depredadores, embistiendo como un rinoceronte moderno. Si vivía en grandes manadas por seguridad o deambulaba en solitario sigue siendo un misterio que los paleontólogos aún intentan resolver. Lo que sí sabemos es que este impresionante dinosaurio sigue siendo una de las criaturas más fascinantes de la era de los reptiles.



