Imagina estar a varios kilómetros de distancia de una torre gigante de metal en una mañana despejada. Escuchas una voz por el altavoz que cuenta hacia atrás: «Diez, nueve, ocho...». Tu corazón late más rápido a medida que los números bajan. De repente, al llegar a cero, una enorme nube de humo blanco sale de la parte inferior del cohete. Aparece una brillante llama naranja y el suelo comienza a retumbar. Este es el comienzo del lanzamiento de un cohete, uno de los eventos más emocionantes de la ciencia.
Un cohete no es como un avión. Mientras que los aviones usan alas para elevarse en el aire, un cohete utiliza algo llamado empuje. El empuje es una fuerza poderosa que impulsa un objeto hacia adelante. Dentro de los motores del cohete, se quema combustible líquido o sólido para generar gases calientes. Estos gases salen disparados por la parte inferior a gran velocidad. Como el gas empuja hacia abajo con tanta fuerza, el cohete es impulsado hacia arriba. Esto sigue una famosa regla de la ciencia: para cada acción, hay una reacción igual y opuesta.
La mayoría de los cohetes se construyen en partes llamadas etapas. A medida que el cohete asciende, va consumiendo su combustible. Cuando un tanque de combustible se vacía, esa parte del cohete se desprende para que la nave sea más liviana. Esto ayuda a que el cohete viaje cada vez más rápido. Para llegar hasta el espacio exterior, un cohete debe alcanzar una velocidad increíble de unos 28 000 kilómetros por hora (17 500 millas por hora). Esta rapidez es suficiente para vencer la fuerza de gravedad de la Tierra, que es la fuerza invisible que intenta atraer todo de regreso al suelo.
Una vez que el cohete llega al límite del espacio, libera su carga útil. La carga útil es el cargamento importante que transporta el cohete, como un satélite, provisiones para una estación espacial o incluso astronautas. Aunque el despegue solo dura unos pocos minutos, se necesitan años de planificación y miles de personas para asegurarse de que todo salga a la perfección. Cada lanzamiento exitoso representa un gran paso para los descubrimientos de la humanidad.



