Barnaby era un mago pequeño.
Vivía en una torre alta y azul.
A Barnaby le encantaba hacer sopa mágica.
Hoy quería hacer sopa azul.
Puso una olla grande sobre la estufa.
Echó una flor amarilla.
La sopa se volvió de un color amarillo brillante.
—¡Oh, no! —dijo Barnaby—. ¡Ese no es azul!
Miró en su gran libro de magia.
Vio el dibujo de una mora azul.
Barnaby corrió afuera hacia el jardín.
Encontró diez moras azules pequeñas.
Puso las moras en la olla.
La sopa empezó a burbujear y a estallar.
Se volvió de un hermoso tono azul.
Barnaby tomó una cuchara grande para probarla.
La sopa sabía a fruta dulce.
Hizo que Barnaby se sintiera muy feliz.
Compartió la sopa con su gato.
El gato también estaba feliz.
Barnaby lavó su gran sombrero negro.
Limpió su cocina mágica.
Hacer magia daba mucho trabajo.
Pero también era muy divertido.



