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El dilema luminoso de Bartholomew

LLauraSecundariaFicción3 min de lectura

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Bartholomew era, sin duda alguna, un fantasma. Vivía en la antigua Mansión Willow Creek, un lugar con fama de estar embrujado desde hacía siglos. ¿El único problema? Bartholomew no lograba dominar el arte de ser un fantasma adecuado.

La mayoría de los fantasmas podían controlar su visibilidad. En un momento estaban allí, asustando a los visitantes con su forma espectral; al siguiente, desaparecían en el aire. Bartholomew, sin embargo, era permanentemente visible. No podía desvanecerse, no podía titilar ni modificar levemente su resplandor fantasmal. Siempre estaba presente, un espectro translúcido flotando por doquier.

—Es bastante frustrante —solía lamentarse ante el señor Bigotes, el gato atigrado y regordete que residía en la mansión. El felino, por supuesto, no comprendía ni una sola palabra, pero era un oyente paciente o, al menos, un experto en dormir siestas cerca de Bartholomew.

Bartholomew intentó de todo. Meditó en el polvoriento ático, buscando su interruptor interior para apagarse. Practicó frente a los espejos antiguos, susurrando encantamientos que había escuchado de unos investigadores paranormales (quienes huyeron despavoridos tras toparse con él). Incluso intentó cubrirse con sábanas oscuras con la esperanza de absorber la luz, pero nada funcionó. Estaba atrapado en una perpetua visibilidad.

Un día, una nueva familia se mudó a la Mansión Willow Creek. Eran los Miller: papá, mamá y su hija Lily. Lily era una niña curiosa, de mirada vivaz y espíritu aventurero. De inmediato se enteró de los rumores sobre la mansión. A diferencia de otros niños del pueblo, Lily no sintió miedo; sintió una inmensa intriga.

En su primera noche, Lily lo vio. Flotando en el pasillo, Bartholomew era tan transparente como el cristal de una ventana. Lily no gritó ni corrió; simplemente dijo:

—Hola.

Bartholomew quedó atónito. La gente común solía chillar, desmayarse o, como mínimo, esquivar la mirada con incomodidad. Con voz temblorosa, balbuceó:

—H-Hola. Soy Bartholomew, el… fantasma residente.

Lily soltó una risita.

—Mucho gusto, Bartholomew. Soy Lily. ¿Por qué brillas todo el tiempo?

Bartholomew le explicó su dilema de transparencia. Para su sorpresa, a Lily no le pareció aterrador ni extraño; le pareció fascinante. La niña sugirió aprovechar ese brillo único: ¡ella necesitaba una luz de noche!

A partir de ese día, Bartholomew dejó de ser un fantasma defectuoso. Se convirtió en el amigo de Lily y en una lámpara nocturna inusual. Flotaba afuera de su habitación y su suave fulgor alejaba las sombras. Lily incluso esparció el rumor de que la mansión estaba protegida de las pesadillas por un ser resplandeciente. Y Bartholomew, por fin, encontró un propósito: ser visto no como un espectro temible, sino como un verdadero amigo.

Glosario
espectral:
Perteneciente o relativo a los espectros o fantasmas.
translúcido:
Que deja pasar la luz pero no permite ver con total nitidez lo que hay detrás.
encantamientos:
Fórmulas mágicas o palabras que se pronuncian para lograr efectos sobrenaturales.
perpetua:
Que dura y se mantiene de forma continua para siempre o por mucho tiempo.
atónito:
Pasmo o asombro extremo ante un hecho inesperado.
Cargando las preguntas de práctica…

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Sobre esta lectura de ficción para Secundaria

«El dilema luminoso de Bartholomew» es una lectura de ficción sobre Fantasmas, escrita para Secundaria. Se lee en unos 3 minutos (433 palabras) e incluye un cuestionario interactivo y una hoja de trabajo imprimible con preguntas de comprensión y su solucionario.

¿Es gratis esta lectura?

Sí. Puedes leer «El dilema luminoso de Bartholomew» en línea gratis y descargar una hoja de trabajo en PDF con preguntas de comprensión y su solucionario.

¿Para qué nivel es «El dilema luminoso de Bartholomew»?

Está escrita para Secundaria: una lectura de ficción sobre Fantasmas, de unos 3 minutos (433 palabras).

¿Qué incluye esta lectura?

Una lectura ilustrada, un glosario de términos clave, preguntas de comprensión con solucionario y un cuestionario interactivo.

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