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El misterio desenterrado: El hallazgo de la Piedra del Sol

LLauraSecundariaTeatro leído7 min de lectura

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Narrador: Corre el año 1790 en la Ciudad de México, la bulliciosa capital del Virreinato de la Nueva España. Por orden del virrey, la ciudad atraviesa una gran remodelación. En el Zócalo, la plaza principal, se nivelan calles y se instalan nuevos sistemas de drenaje. Los trabajadores no imaginan que, bajo los pesados adoquines, yace un secreto oculto durante siglos: una colosal reliquia del Imperio mexica.

Mateo: (Limpiándose el sudor de la frente) Luis, pásame ese pico. Esta parte de la plaza está más dura que el resto. Siento como si estuviera picando una montaña entera en vez del suelo de la ciudad.

Luis: (Apoyándose en su pala) Es el calor, Mateo. El sol no perdona hoy. Pero tienes razón; la tierra se siente distinta aquí. Cada vez que golpeo el suelo, la vibración me sube por los brazos. Es como si la tierra estuviera empujando hacia arriba.

Mateo: (Golpea el suelo con un golpe seco) ¡Escucha eso! No suena a tierra suelta ni a grava. Suena a roca sólida, y no a una simple piedra de río. Ayúdame a retirar este lodo.

Narrador: Los dos hombres cavan con entusiasmo renovado. Al raspar las capas de tierra húmeda, emerge una superficie grisácea. No tiene la textura áspera de una piedra común, sino un acabado liso y deliberadamente tallado. Mateo se agacha y aparta el fango con las manos.

Mateo: ¡Luis, mira esto! Hay líneas aquí. Son hendiduras profundas. Esto lo esculpió una mano humana, no la naturaleza.

Luis: (Persignándose) Se parece a los grabados antiguos, Mateo. Los de la época previa a la llegada de los españoles. Mi abuelo me contaba leyendas de los grandes templos que existían donde estamos parados. Dicen que enterraron las piedras para esconderlas del mundo.

Mateo: Tenemos que seguir excavando. Si es lo que imagino, es gigantesca. ¡Mira hasta dónde se extiende este círculo! ¡Llega por debajo de los andamios de la catedral!

Narrador: La noticia del descubrimiento se propaga de inmediato por la plaza. En pocas horas, una multitud se congrega, murmurando sobre la misteriosa escultura. Entre la gente aparece Don Antonio de León y Gama, un brillante erudito, astrónomo y matemático novohispano, quien se abre paso con fascinación académica.

Don Antonio: ¡Abran paso, por favor! Debo ver lo que han desenterrado. ¡Por todos los cielos... es magnífico! ¿Tienen idea de lo que acaban de encontrar?

Mateo: Solo encontramos un obstáculo muy pesado, señor. Nos está impidiendo continuar las obras del virrey.

Don Antonio: ¿Un obstáculo? No, amigo mío. Esta es la historia viva de nuestra tierra. Miren el rostro central. ¿Ven la lengua con forma de cuchillo de sacrificio? ¿Ven las garras sujetando corazones humanos? Es Tonatiuh, el dios solar de los mexicas. Esta piedra es un elaborado mapa de su cosmovisión y del universo tal como ellos lo entendían.

Luis: (Con nerviosismo) ¿Es peligroso, Don Antonio? Dicen que estas piedras viejas guardan sombras del pasado.

Don Antonio: Solo es peligrosa para quienes le temen al conocimiento, Luis. Miren más de cerca. Estos cuatro recuadros alrededor del centro representan las cuatro eras previas, o 'Soles', que según los mexicas existieron antes de la nuestra: el Sol de Jaguar, el Sol de Viento, el Sol de Lluvia y el Sol de Agua. De acuerdo con sus tradiciones, cada era concluyó en un gran cataclismo.

Narrador: Mientras Don Antonio explica los glifos, un elegante carruaje se detiene junto a la zanja. De él desciende un hombre erguido e impecablemente vestido: Juan Vicente de Güemes, segundo conde de Revillagigedo y virrey de la Nueva España.

Virrey: ¿A qué se debe esta interrupción? Mis ingenieros me informan que el empedrado del Zócalo se ha detenido por completo.

Don Antonio: (Haciendo una reverencia) Excelencia, asómese a la fosa. Hemos descubierto un disco tallado en roca de basalto de una complejidad insuperable. Mide casi cuatro metros de diámetro y pesa más de veinte toneladas. Es una obra cumbre del arte y la ciencia indígena.

Virrey: (Observando la excavación) Es... imponente. He visto muchos vestigios, pero ninguno de tal magnitud. Sin embargo, Don Antonio, estamos edificando una ciudad moderna. ¿Qué se supone que haga con una enorme piedra consagrada a dioses antiguos?

Don Antonio: Excelencia, es un testimonio de la sabiduría de los antiguos habitantes de este suelo. Demuestra que eran astrónomos excepcionales; calcularon el movimiento de los astros y los ciclos del tiempo con una precisión asombrosa. Volver a enterrar este monolito sería un agravio contra la historia. Le suplico que lo preservemos.

Mateo: Con el debido respeto, Excelencia, nos tomó a veinte hombres solo limpiar la parte superior. Moverla representaría una proeza de ingeniería colosal. Requeriremos poleas, cabrestantes y decenas de bueyes.

Virrey: (Acariciándose la barbilla) Un reto digno de nuestros constructores. Don Antonio, usted es un hombre guiado por la Ilustración. Si asegura que esta pieza posee un valor científico invaluable, no seré yo quien ordene sepultarla. La extraeremos. Quiero que sea exhibida en la pared exterior de la torre poniente de la Catedral. Que el pueblo contemple la grandeza que yacía bajo sus pies.

Luis: (En voz baja a Mateo) ¿Oíste eso? Vamos a sacar a este monstruo de piedra de la tierra. Ya me duele la espalda de solo pensarlo.

Mateo: Es mucho mejor que volver a enterrarla, Luis. Piénsalo: mucho después de que no estemos aquí, la gente seguirá admirando esta piedra. Verán el rostro del sol y recordarán que fuimos nosotros quienes la encontramos.

Narrador: Durante los meses siguientes se lleva a cabo la ardua labor de rescate. Con un complejo sistema de cuerdas y vigas de madera, los obreros elevan el monumento de más de veinte toneladas. Tras ser limpiado y estudiado a fondo, se coloca en el muro de la catedral como dispuso el virrey.

Don Antonio: (Escribiendo en su diario) Hoy la piedra queda a la vista de todos. No es solo un objeto arqueológico; es un puente que conecta el presente virreinal con el México antiguo. Nos recuerda que nuestra metrópoli descansa sobre capas de historia, y que el sol que veneraban los antepasados sigue alumbrando nuestro destino.

Narrador: El hallazgo de la Piedra del Sol en 1790 transformó la valoración del pasado indígena. Tras permanecer casi un siglo en el muro de la catedral, fue trasladada para su resguardo. Hoy en día es la pieza central del Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México, recordatorio perenne de una civilización que esculpió su visión del cosmos sobre la roca eterna.

Glosario
monolito:
Monumento o bloque de gran tamaño hecho de una sola pieza de piedra.
cataclismo:
Desastre o transformación violenta y destructiva provocada por fenómenos naturales.
basalto:
Roca volcánica de color oscuro, dura y de grano fino, muy usada en esculturas antiguas.
cosmovisión:
Manera de ver, interpretar y entender el mundo y el universo que tiene una cultura.
Ilustración:
Movimiento cultural e intelectual del siglo XVIII que promovía la razón, la ciencia y la educación.
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Sobre esta lectura de teatro leído para Secundaria

«El misterio desenterrado: El hallazgo de la Piedra del Sol» es una lectura de teatro leído sobre Piedra del Sol, escrita para Secundaria. Se lee en unos 7 minutos (1073 palabras) e incluye un cuestionario interactivo y una hoja de trabajo imprimible con preguntas de comprensión y su solucionario.

¿Es gratis esta lectura?

Sí. Puedes leer «El misterio desenterrado: El hallazgo de la Piedra del Sol» en línea gratis y descargar una hoja de trabajo en PDF con preguntas de comprensión y su solucionario.

¿Para qué nivel es «El misterio desenterrado: El hallazgo de la Piedra del Sol»?

Está escrita para Secundaria: una lectura de teatro leído sobre Piedra del Sol, de unos 7 minutos (1073 palabras).

¿Qué incluye esta lectura?

Una lectura ilustrada, un glosario de términos clave, preguntas de comprensión con solucionario y un cuestionario interactivo.

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