Un día en la vida de un niño en la antigua Roma
PicoBuddyPrimaria altaArtículo explicativo3 min de lectura484 palabras


Imaginen despertar en una ciudad llena de vida, donde el rugido de las carreras de cuadrigas se escucha a lo lejos y los grandes templos de piedra se elevan sobre las calles. Esta era la realidad cotidiana de los niños que crecían en el Imperio romano hace miles de años. Aunque sus vidas eran muy distintas a las nuestras, los niños romanos también jugaban, iban a la escuela y tenían rutinas diarias que marcaban su crecimiento.
Para un niño romano, el día comenzaba al amanecer. Antes de salir, se vestían con la ropa tradicional de la época. Tanto los niños como las niñas usaban una prenda básica llamada túnica, que era una camisa holgada de lana que llegaba hasta las rodillas. Las familias con más recursos usaban telas más suaves, como el lino o la seda. Alrededor del cuello, los niños llevaban un amuleto especial de protección. Los varones usaban un dije llamado bulla, hecho de oro o cuero, mientras que las niñas llevaban un amuleto con forma de luna creciente llamado lunula. Estos amuletos se entregaban poco después de nacer para protegerlos de la mala suerte y los espíritus malignos, y se usaban hasta llegar a la adultez.
Después de un desayuno rápido de pan con agua, endulzado a veces con miel, comenzaba la hora del estudio. Sin embargo, la educación en la antigua Roma dependía de la riqueza de la familia. Los niños de familias pobres rara vez iban a la escuela; en cambio, empezaban a trabajar desde muy pequeños ayudando en el campo, tejiendo o atendiendo una tienda. Para las familias adineradas, la educación era fundamental. Los niños asistían a una escuela primaria llamada ludus. Allí no utilizaban papel ni lápices; practicaban la escritura rascando letras sobre tablas de madera cubiertas de cera con una vara puntiaguda de metal llamada stylus. Las familias más ricas contrataban a un tutor privado, a menudo un esclavo griego educado llamado pedagogo, quien los acompañaba a la escuela y los ayudaba con sus tareas.
Al terminar las clases y los deberes del hogar, llegaba el momento de jugar. Los niños romanos no tenían videojuegos, pero tenían mucha imaginación y juguetes muy parecidos a los actuales. Las niñas se divertían con muñecas de barro, madera o cera, algunas con brazos y piernas articulados. A todos les gustaba rodar aros con varas, hacer girar peonzas y patear pelotas de cuero rellenas de plumas. Un juego muy popular era el de las tabas, que utilizaba pequeños huesos de oveja de forma parecida al juego moderno de los yaxes. También jugaban juegos de mesa usando piedrecitas como fichas sobre tableros grabados en los escalones de piedra de los edificios públicos.
Al atardecer, las familias se reunían para la cena y los niños se preparaban para dormir. Crecer en el Imperio romano implicaba esfuerzo, reglas estrictas y preparación para la vida adulta, pero también momentos de alegría, juegos y amistad.
- túnica:
- Prenda de vestir amplia y sin mangas o de manga corta que llega hasta las rodillas.
- bulla:
- Amuleto redondo de oro o cuero que llevaban los niños varones en Roma para protegerse del mal.
- lunula:
- Amuleto con forma de luna creciente que usaban las niñas romanas para la buena suerte.
- ludus:
- Escuela primaria en la antigua Roma donde los niños aprendían a leer, escribir y contar.
- stylus:
- Instrumento puntiagudo de metal o hueso utilizado para escribir sobre tablas cubiertas de cera.
También te puede gustar
Sobre esta lectura de artículo explicativo para Primaria alta
«Un día en la vida de un niño en la antigua Roma» es una lectura de artículo explicativo sobre La vida en Roma, escrita para Primaria alta. Se lee en unos 3 minutos (484 palabras) e incluye un cuestionario interactivo y una hoja de trabajo imprimible con preguntas de comprensión y su solucionario.


