Las tortugas marinas son unas de las nadadoras más elegantes del océano. Aunque en tierra pueden parecer lentas y pesadas, se transforman en ágiles "voladoras" submarinas en cuanto entran al agua. Este cambio se debe a millones de años de evolución que moldearon sus cuerpos para la vida en el azul profundo.
El secreto de la habilidad de nadar de una tortuga marina está en sus aletas. A diferencia de las tortugas de estanque, que tienen patas palmeadas con garras, las tortugas marinas tienen aletas delanteras largas con forma de remo. Mueven estas aletas con un potente movimiento hacia arriba y hacia abajo, de forma muy parecida a un ave batiendo sus alas. Esto proporciona la propulsión necesaria para avanzar en el agua. Sus aletas traseras, más pequeñas, actúan como timones de un barco, ayudando a la tortuga a maniobrar y mantener el equilibrio mientras navega entre arrecifes de coral o corrientes marinas.
Otra característica importante es su caparazón. La tortuga marina tiene un caparazón más plano e hidrodinámico que el de sus parientes terrestres. Esta forma reduce el "arrastre", que es la resistencia del agua que frena a la tortuga al avanzar. Al tener un cuerpo más hidrodinámico, la tortuga puede deslizarse más lejos con menos esfuerzo. Para flotar, las tortugas marinas tienen pulmones grandes. Pueden respirar profundamente y usar el aire para mantenerse boyantes. Cuando llega el momento de sumergirse a gran profundidad para buscar pastos marinos o medusas, pueden regular la cantidad de aire para descender.
Las tortugas marinas también son increíbles viajeras de largas distancias. Algunas especies, como la tortuga laúd, pueden nadar miles de kilómetros a través de océanos enteros para llegar a sus playas de anidación. Están hechas para la resistencia más que para la velocidad. Aunque tarde o temprano deben subir a la superficie para respirar aire, muchas tortugas marinas pueden contener la respiración durante varias horas mientras descansan o duermen bajo el agua. Esta asombrosa capacidad les permite explorar un mundo que muy pocos reptiles pueden alcanzar.



