¿Alguna vez has sentido una sensación cálida y agradable después de ayudar a un amigo? ¿O tal vez has sentido una profunda calma al mirar una puesta de sol? Estos momentos forman parte de algo llamado heartfulness. Mientras que el mindfulness se enfoca en prestar atención al momento presente, el heartfulness va un paso más allá. Se trata de añadir amabilidad, amor y compasión a esa atención. Significa aprender a escuchar a tu corazón y usar tus sentimientos para guiar tus acciones.
El heartfulness comienza al notar cómo te sientes por dentro. A veces estamos felices, y otras veces podemos sentirnos tristes, enojados o frustrados. Al practicar heartfulness, aprendemos a aceptar todos estos sentimientos sin juzgarlos. También intentamos comprender cómo se sienten los demás. A esto se le llama empatía. Cuando usamos el corazón para entender el día de otra persona, nos convertimos en mejores amigos y en miembros más serviciales de nuestra comunidad.
Puedes practicar heartfulness en cualquier lugar y solo toma unos minutos. Una forma fácil de hacerlo es la "Respiración enfocada en el corazón". Simplemente cierras los ojos, colocas la mano sobre el corazón e imaginas que tu respiración entra y sale de ese lugar. Mientras respiras despacio, puedes pensar en algo o en alguien que te haga sentir feliz y seguro. Puedes decirte a ti mismo: "Que sea feliz, que sea amable". Después de un momento, puedes enviar esos mismos pensamientos amables a tu familia, a tus compañeros de clase o incluso a personas que no conoces.
¿Por qué deberíamos practicar heartfulness? Los investigadores han descubierto que enfocarse en la amabilidad puede cambiar la forma en que funciona nuestro cerebro. Nos ayuda a mantener la calma cuando las cosas se ponen difíciles. También hace que sea más fácil concentrarnos en las tareas escolares porque nuestra mente no está tan preocupada ni distraída. Lo más importante es que el heartfulness crea un efecto dominó. Cuando eres amable contigo mismo y con los demás, motivas a las personas a tu alrededor a hacer lo mismo.
El heartfulness es como un superpoder que todos llevamos dentro. No requiere ningún equipo especial; solo un poco de tiempo y un corazón dispuesto. Al elegir practicarlo, puedes hacer que tu propia vida y el mundo que te rodea sean un lugar mucho más brillante y pacífico.



