Hace mucho tiempo, los dinosaurios caminaban sobre la Tierra. Se movían con sus patas grandes y fuertes.
A veces, un dinosaurio pisaba en lodo suave y húmedo. El lodo estaba cerca de un lago o de un río.
Cada paso dejaba una marca profunda en el suelo mojado. Estas marcas se llaman huellas.
El sol caliente comenzó a brillar sobre el lodo. El lodo se volvió seco y muy duro.
Más arena y tierra cubrieron las marcas. Esto protegió las huellas durante muchísimo tiempo.
Después de muchos años, el lodo se convirtió en piedra sólida. Ahora, los científicos encuentran estas huellas de piedra en la tierra.
Ellos usan herramientas para desenterrar las marcas. Las estudian para aprender sobre el pasado.
Una huella muy grande nos dice que un gigante estuvo allí. Una huella diminuta muestra que pasó un bebé dinosaurio.
Algunas huellas tienen garras afiladas en las puntas. Otras huellas son redondas y planas como un plato grande.
Podemos ver cuántos dedos tenía el dinosaurio. Muchos dinosaurios tenían tres dedos, igual que las aves.
El espacio entre las marcas también nos cuenta una historia. Las huellas muy juntas significan que el dinosaurio caminaba despacio.
Las huellas separadas significan que el dinosaurio corría rápido. ¡Quizás estaba persiguiendo algo para comer!
También podemos ver si muchos dinosaurios caminaban juntos. Tal vez vivían en familia o en una gran manada.
Hoy en día, los científicos encuentran huellas en todo el mundo. Las encuentran en desiertos y en montañas altas.
Cada marca es una pista sobre un mundo de hace mucho tiempo. Es muy divertido imaginar a los animales gigantes que las hicieron.



