El Tyrannosaurus rex, conocido a menudo como T-Rex, fue uno de los depredadores más temibles que jamás haya pisado la Tierra. Este «rey de los lagartos tiranos» vivió a finales del período Cretácico, hace aproximadamente entre 66 y 68 millones de años. Con casi 20 pies de altura y 40 pies de largo, el T-Rex necesitaba una enorme cantidad de comida para darle energía a su cuerpo gigantesco. Pero, ¿qué comía exactamente este gigante prehistórico y cómo conseguía su alimento?
Los científicos saben con certeza que el T-Rex era un carnívoro, lo que significa que solo comía carne. Su menú principal consistía en otros dinosaurios grandes. Se han encontrado fósiles de criaturas como el Triceratops de tres cuernos y el Edmontosaurus con pico de pato que tienen marcas de mordeduras de T-Rex. Algunos de estos huesos incluso estaban triturados, lo que demuestra que el T-Rex tenía una fuerza de mordida increíblemente poderosa, la más fuerte de cualquier animal terrestre que haya existido. Sus dientes del tamaño de un plátano estaban diseñados para triturar huesos y desgarrar pieles duras.
Durante muchos años, los paleontólogos han debatido si el T-Rex era un cazador activo o un carroñero. Un carroñero es un animal que come criaturas que ya están muertas. Algunos científicos creen que el T-Rex usaba su gran nariz para oler carne podrida a kilómetros de distancia, de forma muy parecida a un buitre moderno. Sin embargo, otras pruebas sugieren que era un cazador hábil. Sus ojos miraban hacia adelante, lo que le daba una visión binocular para calcular distancias, un rasgo común en los depredadores. Es muy probable que el T-Rex hiciera ambas cosas: cazar cuando podía y alimentarse de carroña cuando encontraba una comida fácil.
El T-Rex era el superdepredador de su ecosistema, lo que significa que estaba en la cima absoluta de la cadena alimentaria. Ya fuera persiguiendo a su presa o encontrando una que hubiera quedado abandonada, este enorme dinosaurio era un maestro encontrando la energía necesaria para dominar el mundo prehistórico. El estudio de su dieta ayuda a los científicos a comprender cómo funcionaba todo el ecosistema hace millones de años.



