Marina era una pequeña sirena de pelo largo. Vivía en el mar azul profundo.
Tenía una larga cola rosada. Su cola la ayudaba a nadar rápido por el agua.
Marina amaba mucho el océano. Todos los días, se despertaba cuando salía el sol.
Iba a buscar a su mejor amigo. Su amigo era un pequeño pez llamado Finny.
Finny era un pez de color amarillo brillante con ojos grandes. Era muy rápido y muy divertido.
Le gustaba dar vueltas en el agua. Marina siempre se reía cuando él daba una vuelta.
A ellos les gustaba nadar cerca del gran arrecife de coral. El arrecife tenía muchos colores brillantes.
Veían plantas rojas y rocas moradas. Era un hogar muy hermoso.
Una mañana, Marina y Finny jugaron a las escondidas. Marina cerró los ojos.
Contó hasta diez. Luego fue a buscar a su amigo.
Marina miró detrás de una gran roca gris. Finny no estaba allí.
Miró dentro de una concha blanca gigante. Finny tampoco estaba allí.
Marina se rio y nadó un poco más alto. Vio una pequeña colita amarilla.
Finny estaba escondido entre un largo pasto marino de color verde. "¡Te encontré!", gritó ella.
Finny salió de un salto y movió sus aletas. Los dos se rieron y nadaron en círculos.
Fue un día muy feliz en el gran océano. Se sentían muy afortunados.
Luego, encontraron una perla brillante en la arena. La perla era blanca y redonda.
"Este es un tesoro especial", dijo Marina. Se la mostró a Finny.
Pusieron la perla en un lugar seguro. Querían guardarla para siempre.
Después, los dos amigos nadaron hacia una cueva oscura. Vieron a un cangrejo tímido.
El cangrejo los saludó moviendo una tenaza. Marina y Finny también lo saludaron.
Eran amables con todos los animales del mar que encontraban. Todos eran sus amigos.
El sol comenzó a ocultarse sobre el agua. La luz se volvió de color naranja y dorado.
Era hora de que Marina y Finny descansaran por la noche.
Nadaron de regreso a su lugar acogedor. Estaban muy cansados de tanto jugar.
"Buenas noches, Finny", dijo Marina. Finny le lanzó una pequeña burbuja.
Se fueron a dormir sobre la suave arena blanca. Mañana sería otro día divertido.
El océano estaba tranquilo y en calma mientras soñaban juntos.



