Barnaby era un gatito muy pequeño. Tenía un suave pelaje naranja y patitas blancas.
Vivía en una casa grande con una niña llamada Lily. A Lily le encantaba jugar con su nueva mascota.
Jugaban con una pelota roja todas las mañanas. A Barnaby le gustaba perseguir la pelota por el suelo.
Un día soleado, Lily abrió la puerta trasera. Barnaby caminó hacia el pasto verde por primera vez.
El sol se sentía tibio sobre su pelaje. Olfateó una bonita flor amarilla en el patio.
De repente, algo azul se movió en el aire. Era una mariposa grande y brillante.
Barnaby se detuvo y miró las alas azules. Sintió un poco de miedo del nuevo amigo.
Escondió su carita detrás de una gran hoja verde. No quería que la mariposa lo viera.
La mariposa voló en círculos. Se posó justo encima de una piedra cerca de Barnaby.
Barnaby observó a la mariposa mover sus alas. Pensó que la mariposa se veía muy bonita.
Decidió ser un gatito valiente. Sacó sus patitas lentamente de detrás de la hoja.
Barnaby soltó un pequeño maullido. Meneó su cola y saltó en el aire.
La mariposa voló hacia lo alto. Barnaby corrió tras ella por el pasto suave.
Lily aplaudió y se rió. "¡Eres un gatito muy valiente, Barnaby!", dijo ella.
Barnaby se sintió muy feliz y orgulloso. Estaba listo para más aventuras en el jardín.



