Mía tiene un perrito nuevo. Su nombre es Barnaby.
Barnaby es muy pequeño y suave. Tiene orejas grandes y cafés y una colita diminuta.
Le gusta correr en el pasto alto y verde. Le gusta saltar para atrapar su pelota roja que rebota.
Barnaby es un perrito muy ocupado. Juega con sus juguetes toda la mañana.
El sol está alto y tibio en el cielo. Barnaby empieza a moverse muy despacio.
Da un bostezo muy grande y largo. Su lengüita rosada se asoma por un segundo.
Barnaby busca un buen lugar para descansar. Prueba el piso duro y blanco de la cocina.
Es demasiado frío y plano para una siesta. Camina hacia la alfombra grande y suave.
Da vueltas y vueltas en círculo. Luego se deja caer con un suspiro de felicidad.
Apoya su barbilla en sus patitas peluditas. Sus ojos grandes se empiezan a cerrar.
Mía se sienta muy calladita en el piso. No lo quiere despertar.
Mira cómo tiembla su naricita negra. Barnaby está profundamente dormido bajo el sol.
¿Estará soñando con su pelota roja que rebota? ¿Estará soñando con el pasto alto y verde?
Sus patitas diminutas se mueven solo un poco. Debe de estar corriendo rápido en sus sueños.
Barnaby hace un ruidito suave con la nariz. Es un perrito muy feliz y cansado.
Mía se queda muy quieta para que él pueda descansar. A ella le gusta ver dormir a su perrito.
La casa está muy tranquila y muy silenciosa. El perrito parece una nube suave y peluda.
Mía le sonríe a su nuevo mejor amigo. Los perritos dormidos son muy, muy tiernos.



