El mono Bongo vivía en una isla divertida.
La arena era de color rosa brillante y muy suave.
Los árboles no tenían hojas verdes.
¡En su lugar, tenían grandes sombreros amarillos!
Bongo tenía mucha hambre hoy.
Miró hacia arriba a una palmera alta.
—Hola, árbol —dijo Bongo.
El árbol no dijo nada. Solo sacudió sus sombreros.
Un cangrejo llamado Pip pasó caminando por la playa.
Pip llevaba puesto un pequeño corbatín azul y zapatos brillantes.
—¿Por qué llevas un corbatín? —preguntó Bongo.
—¡Voy a una fiesta divertida! —dijo Pip.
La fiesta era debajo de una casa gigante con forma de piña.
La casa de piña estaba cantando una canción alegre.
—¿Puedo ir a la fiesta? —le preguntó Bongo a su amigo.
—Sí, pero debes usar un sombrero —le dijo Pip.
Bongo saltó muy alto en el aire.
Agarró un sombrero amarillo brillante del árbol.
El sombrero le quedaba perfecto en la cabeza.
Se sintió muy elegante y listo para bailar.
Vio a un pez saltar fuera del mar.
El pez era azul y usaba lentes rosas.
El pez saludó a Bongo con una aleta.
—¡Que te diviertas! —gritó el pez.
Bongo le devolvió el saludo con una gran sonrisa.
Nunca antes había visto un pez con lentes.
La piña cantante le dio a Bongo un dulce delicioso.
Era un pastelito hecho de nubes blancas.
El pastelito de nube sabía a miel dulce.
Bongo se sintió muy ligero y saltarín.
Saltó sobre una roca que se estaba riendo.
Pasó dando brincos junto a una flor que podía silbar.
El sol comenzó a ocultarse sobre el mar azul.
El cielo se volvió morado con grandes puntos verdes.
Bongo y Pip bailaron juntos en la arena rosa.
La isla divertida era un lugar muy feliz para vivir.
Todo era divertido y todo era brillante.
A Bongo le encantó mucho su nuevo sombrero amarillo.
Estaba feliz de vivir en una isla divertida.
Los árboles siguieron cantando cuando salió la luna.
Bongo se fue a dormir debajo del árbol de sombreros.
Soñó con más pastelitos y frutas cantantes.



