En las profundidades de las olas del océano vive una de las criaturas más misteriosas de la Tierra: el pulpo. Estos fascinantes animales forman parte de un grupo llamado cefalópodos, que significa "cabeza y pies". Aunque parezcan salidos de otro planeta, los pulpos son en realidad invertebrados muy inteligentes, es decir, animales sin columna vertebral. Como no tienen huesos, ¡un pulpo puede pasar todo su cuerpo por un orificio que no sea más grande que su propio pico!
Una de las cosas más increíbles del pulpo es su cuerpo. La mayoría de los pulpos tienen tres corazones y sangre azul. Dos corazones bombean sangre a las branquias, mientras que el tercero la distribuye al resto del cuerpo. También tienen ocho brazos poderosos cubiertos de ventosas redondas. Estas ventosas no solo sirven para agarrar objetos; en realidad pueden saborear y oler lo que tocan. Esto ayuda al pulpo a encontrar presas como cangrejos y langostas escondidos en la arena.
Para protegerse de los depredadores, el pulpo es un maestro del disfraz. Posee células especiales en la piel llamadas cromatóforos. Estas células le permiten cambiar de color e incluso la textura de su piel en una fracción de segundo. Puede camuflarse a la perfección con un fondo arenoso, una roca escarpada o un coral colorido. Si el camuflaje no es suficiente, puede expulsar una nube de tinta oscura para confundir a un enemigo y usar la propulsión a chorro para huir a toda velocidad.
Los científicos han descubierto que los pulpos son increíblemente inteligentes. Se les ha visto usar conchas marinas como escudos e incluso abrir frascos para conseguir un bocadillo en su interior. Algunos hasta han aprendido a recorrer laberintos submarinos en estudios de laboratorio. Como son tan curiosos y hábiles, con frecuencia se les llama los "genios del océano". Ya sea escondiéndose a plena vista o resolviendo un acertijo, los pulpos no dejan de asombrar a quienes estudian las maravillas del mar.



