Una bota navideña es un calcetín grande y lleno de colores. La gente las cuelga durante las fiestas de invierno.
Muchas personas las colocan cerca de la chimenea. Otras personas las cuelgan en la barandilla de las escaleras.
Las botas vienen en muchos colores y tamaños. La mayoría de ellas son rojas y blancas.
Algunas tienen una suave tela blanca en la parte de arriba. A menudo tienen un nombre escrito.
En la Nochebuena, las botas están vacías. Los niños se van a dormir y sueñan con juguetes.
Por la mañana, las botas están llenas de sorpresas. A estos pequeños regalos se les llama regalitos de bota.
Puedes encontrar un dulce bastón de caramelo adentro. También puedes encontrar un pequeño carrito de juguete o una muñeca.
Hace mucho tiempo, la gente ponía naranjas en las botas. En ese entonces, una naranja era un regalo muy especial.
Hoy en día, algunas personas todavía ponen una naranja en la punta. Eso hace que la bota se vea redonda y llena.
Hace muchos años no existían botas decoradas. Las personas usaban sus calcetines reales para guardar los regalos.
Lavaban sus calcetines y los colgaban para que se secaran. Luego esperaban encontrar una pequeña sorpresa adentro.
Hoy en día, las botas se hacen especialmente para la Navidad. Algunas están hechas de fieltro o de lana calientita.
Pueden tener brillantina, cascabeles o figuras de renos. Cada bota es única y muy especial.
Se dice que Papá Noel llena las botas por la noche. Él baja por la chimenea para encontrarlas.
Las llena desde la punta hasta arriba. Deja los regalos grandes debajo del árbol.
Los libritos y las calcomanías son ideales para las botas. Algunos niños también reciben calcetines divertidos o broches para el cabello.
¡Es muy emocionante meter la mano y buscar adentro! ¡Nunca sabes lo que vas a encontrar!
A las personas de todo el mundo les encanta esta tradición. En algunos lugares, los niños dejan zapatos en vez de calcetines.
No importa cómo lo hagas, lo importante es compartir y ser amables. Compartir regalitos hace que las fiestas se sientan cálidas y felices.
Cuando termina la Navidad, las botas se guardan. Se quedan en una caja hasta el próximo año.
Es muy divertido verlas de nuevo cuando regresa el invierno. Sus colores rojo y blanco nos recuerdan momentos muy felices.



