La princesa Mía vive en un castillo muy grande. Ella tiene un gato blanco llamado Marshmallow.
Marshmallow es suave y muy esponjoso. Tiene una nariz rosada y grandes ojos verdes.
La princesa Mía lleva una corona de oro brillante. Ella quiere a su gato más que a nada en el mundo.
El sol brilla en el cielo azul. Mía y Marshmallow van al jardín.
El jardín tiene muchas flores rojas y bonitas. El pasto es verde y muy suave.
A ellos les gusta jugar a las escondidas. Mía cierra los ojos y cuenta hasta diez.
Marshmallow corre detrás de un gran arbusto de rosas. Se queda muy quieto y en silencio.
"¿Dónde estás?", pregunta Mía con una sonrisa. Busca detrás del alto árbol de roble.
Busca debajo del banco de madera del jardín. Luego ve una cola blanca que se mueve.
"¡Te encontré!", dice Mía riendo. Ella levanta al esponjoso gato blanco.
Marshmallow ronronea y frota su cabeza. Mía le da un abrazo pequeño y un beso.
Mía corrió por el pasto de puntitas. Marshmallow saltó sobre un pequeño charco.
"¡Listos o no, allá voy!", gritó Mía. Estaba feliz de jugar con su mejor amigo.
Ahora es momento de volver adentro. Caminan hacia el castillo para comer un bocadillo.



