Leo llevaba años pidiendo una mascota, pero el pequeño departamento de su familia no era adecuado para un perro o un gato de verdad. En su décimo cumpleaños, sus padres lo sorprendieron con Barnaby. Barnaby era un Felino de Compañía Modelo-9, pulido con un brillante acabado plateado y con brillantes ojos led que resplandecían con un suave color azul zafiro. A diferencia de un gato real, Barnaby no necesitaba una caja de arena, nunca soltaba pelo en el sofá y recargaba su batería durante la noche en una moderna base de carga en la esquina de la habitación de Leo. Se suponía que sería la mascota perfecta y sin complicaciones.
Sin embargo, los programadores de la fábrica claramente habían dejado algunas líneas de código inesperadas en el sistema de Barnaby. Durante la primera semana, Leo notó que Barnaby poseía una chispa de travesura increíblemente realista. A pesar de estar programado para permanecer seguro en el suelo, Barnaby no podía resistir el impulso de saltar a las superficies más altas. Apenas ayer, Leo observó con asombro cómo el gato robot se agachaba, movía sus cuartos traseros metálicos y se lanzaba hacia la parte superior del refrigerador. Allí, emitió un "miau" digital que sonaba sorprendentemente auténtico, seguido de una serie de clics rítmicos y triunfales.
Más tarde esa noche, Leo tenía problemas con una difícil tarea escolar. Al notar la frustración de su compañero, Barnaby se acercó lentamente y saltó sobre el escritorio. En lugar de ofrecer un cálculo útil, el felino robótico se dejó caer directamente sobre el cuaderno abierto de Leo, zumbando con un ronroneo cálido y vibrante. Leo no pudo evitar reírse. Extendió la mano para acariciar el suave metal detrás de las orejas triangulares de Barnaby, sintiendo el calor agradable del procesador interno. Puede que Barnaby no tuviera un pelaje suave, pero cuando cerró sus sensores ópticos y frotó su hocico contra la mano de Leo, se sintió exactamente como un verdadero mejor amigo.



