El verano suele ser la estación más esperada del año. Para muchos estudiantes representa un descanso escolar, pero para el planeta es una época de intensa energía y crecimiento. En el hemisferio norte, el verano comienza oficialmente en junio y dura hasta septiembre. Durante estos meses, el clima se vuelve cálido, los días tienen más horas de luz y la naturaleza florece por completo.
La razón por la que tenemos verano se debe a la inclinación de la Tierra. A medida que la Tierra orbita alrededor del sol, se inclina en un ángulo constante. Durante los meses de verano, la parte del planeta donde vives está inclinada hacia el sol. Esto significa que los rayos solares llegan al suelo de forma más directa, lo que produce temperaturas más altas. El día más largo del año se conoce como el solsticio de verano. En esta fecha disfrutamos de la mayor cantidad de luz diurna, ¡que a veces dura más de quince horas!
Las plantas y los animales aprovechan al máximo esta luz solar adicional. Los árboles se cubren de densas hojas verdes, las cuales utilizan para transformar la luz solar en alimento mediante un proceso llamado fotosíntesis. Las flores se abren con colores brillantes para atraer a abejas y mariposas. Muchos animales se dedican a criar a sus pequeños durante el verano porque la comida es abundante. Es común ver ardillas buscando nueces a toda prisa o aves enseñando a volar a sus pichones.
Para las personas, el verano es un momento perfecto para vivir aventuras al aire libre. Ya sea nadar en un lago fresco, hacer senderismo en un bosque frondoso o disfrutar de una bola de helado bien frío, hay muchas formas de mantenerse activos y combatir el calor. Sin embargo, es importante recordar que el sol del verano es muy fuerte. Usar protector solar y beber mucha agua son pasos esenciales para cuidarse mientras se disfruta del buen tiempo. Desde el zumbido de las cigarras hasta el aroma del césped recién cortado, el verano es una estación que despierta todos los sentidos.



