El pirata Pete era un pirata muy amable. Vivía en un barco pequeño y brillante. El barco tenía una vela amarilla. Pete llevaba un sombrero grande con una estrella.
Pete tenía una cara amigable y una gran sonrisa. Llevaba un chaleco azul con botones dorados. Sus botas eran brillantes y negras. Era el pirata más ordenado del mar.
Él no llevaba una espada pesada. En su lugar, Pete tenía una paleta gigante. La paleta era roja y azul. Olía a fresas dulces.
Un día soleado, Pete fue a una isla nueva. Buscó un tesoro escondido. Su loro, Pip, voló sobre su cabeza. A Pip le gustaba cantar canciones alegres.
"¡Mira allá!", trinó Pip con fuerza. Pete vio una caja de madera en la arena. La caja era pequeña y café. Tenía un candado dorado en el frente.
Pete se sentó en la arena tibia y blanca. Lamió su paleta grande y pegajosa. Usó una llave pequeña para abrir la caja. No encontró monedas de oro ni plata.
La caja estaba llena de muchos dulces pequeños. Había caramelos de limón amarillos y goma de mascar. Había estrellas de chocolate y mentas. El tesoro era muy dulce y delicioso.
Pete compartió un dulce con su amigo Pip. Pip comió un caramelo verde de uva. Ambos eran piratas muy felices. La playa se sentía muy tranquila y pacífica.
Pete miró hacia el océano azul profundo. Las olas eran suaves y silenciosas. Fue un gran día para un pirata. Le encantó su dulce y pegajoso tesoro.
Puso la caja en su pequeño barco. El sol comenzó a ocultarse. El cielo se volvió de color rosa brillante y naranja. Pete estaba listo para una siesta larga.
Se acostó en su cama suave y acogedora. Su paleta estaba segura en un frasco de vidrio. Pete soñó con islas nuevas hechas de pastel. Ser pirata era el mejor trabajo del mundo.



